VAGINISMO Y DISPAREUNIA

La dispareunia es el dolor o dificultad durante la relación, y el vaginismo es un espasmo involuntario de los músculos perivaginales con la consiguiente constricción del canal vaginal. Esto no tiene que ver con la frigidez, aunque tiene los mismos complementos psicológicos, con miedos, hostilidades o sentimientos de culpa.

Estas dos dificultades por suerte son menos frecuentes que la frigidez, pero eh tenido y en la actualidad tengo pacientes con estos problemas, lamentablemente es una patología que requiere mucho esfuerzo profesional y mucha colaboración de la paciente y el compañero de la misma, pero la ginecología, la medicina en general, la urología, entran en explicaciones tan banales en cuanto a la mujer, que si es muy estrecha o que el hombre la tiene demasiado grande, digno de un curanderismo con diploma, lamentable. Digo esto, porque en los relatos de las pacientes dicen “el doctor me dijo esto, el doctor me dijo lo otro”, nada coherente pero sí perpetuán la patología para toda la vida en prejuicio por supuesto de las pacientes.

En el vaginismo, se hace imposible la penetración del pene y por consiguiente el coito no se puede llevar a cabo, porque la mujer impide la penetración, a su vez la percepción el órgano sexual masculino la mujer lo vive como un arma peligrosa que le hace imposible tener sensaciones agradables. Esta discapacidad refuerza el malestar de la mujer y potencia los temores de ser poco femenina y lo que es peor, sentirse homosexual.

En el caso de la dispareunia, es más un miedo psicológico al posible dolor de la relación sexual. En mi experiencia, tanto en el vaginismo como en la dispareunia se plantea, y empleando palabras de las pacientes, cuando hacen consultas ginecológicas, “me van a hacer un tajo”, y esto me hace acordar a las telenovelas gauchescas donde los matones hacen tajos. Queridos ginecólogos, piensen, no es una media res vacuna, es una MUJER, también hacen maniobras de rotura de himen que es dolorosa y hasta dificultosa la tarea de hacer PAP ginecológicos. Esto es indistinto, la paciente siente temor ante un hombre ginecólogo como también ante una mujer ginecóloga.

Conclusión:

Es problemático para las pacientes pero se potencia a medida que éstas consultan con personas inexpertas, y para entender lo complejo de esto debemos contemplar las presiones sociales internas que puedan sufrir dichas mujeres, la ignorancia de las técnicas sexuales, las prohibiciones paternas, morales o religiosas, el miedo a la dependencia o a la expresión de los impulsos agresivos y a la excesiva culpa y miedo al coito; coartan la libertad de la mujer para desarrollar su capacidad para sentir placer sexual.

En el próximo artículo hablaré sobre el tratamiento para ambas situaciones.

Dr. Daniel Fanesi

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