Estadíos sexuales, con aporte de Alfred Kinsey


En el artículo anterior nos referimos a la influencia en el pensamiento y en la conceptualización de la Sexualidad humana después del aporte Freudiano.

Pero el aporte de Kinsey, al cual adhiero personalmente, es aplicable en mis terapias sexuales, sin dejar de lado por supuesto el aporte de Freud.

Alfred Kinsey no trabajó con lo que estuviera relacionado a lo “no sexual”, sino que iba a la clínica sexual en sí, dando autonomía a la especialidad, resumiendo, mas práctica, mas descripción, y menos teoría; por ejemplo: no es lo mismo un psicólogo y por lejos un psiquiatra que más le interesan los fármacos, que un sexólogo práctico.

Si bien puede ser entendible la sexualidad infantil y adolescente, pero en la práctica de consultorio, en la entrevista en sí, los pacientes aportan recuerdos que a veces son distorsionados. Kinsey valoró mucho y se sirvió de la conducta sexual de los americanos del norte, pero que puede ser tras llevada a los americanos del sur y en pocas palabras a la sexualidad de Occidente, para poner un enfoque mundial que ya no escapan ni los Nipones, ni los Chinos, ni los Árabes, es decir la sexualidad esta globalizada y por lo tanto no discrimina si son blancos, amarillos, negros, mestizos y a veces está por encima de las creencias religiosas que se pueden sintetizar en SEXUALIDAD HUMANA.

La visión Kinseyana, se refiere a los órganos prepuberales en un pequeño número de niños y a un menor número de niñas, o sea, lo que puede aportar un paciente y que pueda ser útil para el terapeuta, si ha habido alguna experiencia erótica de pequeño o jovencito, eso es relativamente interesante en la historia sexual, los pacientes varones han aportado más que las pacientes mujeres. Los varones refieren algunas experiencias masturbatorias de pequeños y un poco más de interés por las chicas. Cuando en mi consultorio les pregunto de los juegos sexuales, hay una referencia de juegos heterosexuales y también homosexuales, pero son mas dados los últimos por una coincidencia, en aquel momento de sus vidas.

Volviendo a lo empírico de Kinsey y coincido, los varones son mucho más experimentados que las mujeres, en cuanto al autoerotismo. En cuanto a la experiencia en contactos sexuales con adultos, tanto en la sociedad americana del norte, centro y sur, es poco común, porque por lo general los chicos y chicas sienten algún tipo de miedo y lo rechazan.

Pasada la pubertad, la masturbación se convierte en una de las experiencias más críticas, en sentido positivo y es menos espectacular en las chicas; si nos referimos a porcentajes, el 99% de los varones han experimentado orgasmos masturbatorios, contra el 60% de las chicas. Si bien yo no soy muy afecto a los porcentajes, a los fines de poner un poco de claridad, me siento obligado a mencionarlos.

En los varones, la cúspide masturbatoria se alcanza a partir de los 12 años de edad hasta los 15, es llamada la “edad del pavo”, y donde todos, empleando un argentinismo, son “pajeros”, y se cargan recíprocamente, como una manera de aceptar su presente.

Los patrones femeninos, si bien más o menos es coincidente a los 12 años de edad, pero alcanzan el máximo a partir de los 20, en este caso, el mal llamado sexo débil, lo lleva a más avanzada edad. La frecuencia masturbatoria femenina puede disminuir hacia la mitad de la vida sexual de la mujer, las fantasías masturbatorias son más fuertes en los varones porque las mujeres son más realistas.

“Hago una observación personal, por mi experiencia a lo largo de 30 años; las mujeres que conocen la masturbación, son potencialmente más activas sexualmente y pueden tener orgasmos plenos con sus parejas.”

Los americanos en general, sin distinción de polos, comienza la actividad sexual, llamada petting, palabra anglosajona que se refiere al contacto entre los jóvenes, ya sea a través de caricias, besos, masturbaciones reciprocas, que pueden o no terminar en orgasmo.

En cuanto a las experiencias pre matrimoniales, es un comportamiento hoy casi naturalizado y para mi desde siempre, y digo esto porque cuando atiendo a pacientes mayores de edad, mujeres de más de 80 años de edad y hombre cerca de los 90, a fuerza de ser sinceros refieren haber tenido relaciones pre matrimoniales, pero Doña Hipocresía estuvo, está y estará presente siempre en este mundo, y ni hablar, aunque duela, cuando hay creencias religiosas de por medio, pero para ser justo, hay excepciones y hay parejas que llegan vírgenes al matrimonio; después, se harán cargo del cepo del que se metieron y porque digo esto?, porque es preferible tener experiencia y no estar encorsetados a esta obligación que se han o les han impuesto. (Mas adelante hablaré de las religiones y el sexo)

En los niveles bajos de educación, casi la mayoría de los hombres han tenido experiencia, que decrece con el nivel alto de educación y en las mujeres ocurre algo similar, pero con el agravante que en la actualidad terminan en embarazos, a pesar de estar a su alcance todos los métodos anticonceptivos; y hoy en día quedan muy pocas mujeres que no hayan tenido experiencias pre matrimoniales.

Lo más llamativo que he experimentado, y que no incluye tanto el modo económico, ni social, ni educativo, es la Moralidad que repercute, lo que está bien o lo que está mal, e impacta en la religión.

En cuanto al orgasmo en sí, siempre está mas presente en las relaciones matrimoniales de los hombres que en las mujeres, y que esta falta de orgasmo en ellas pueden ser un punto de partida de frustraciones sexuales posteriores, ya fue tema tratado en esta página, como la anorgasmia, la frigidez y porque no la infidelidad.

La sociedad americana emplea cada vez con menor regularidad sus años activos en 1, 2,3 o más, relaciones matrimoniales, ya hay pocas bodas de oro o diamante, y hay muchas bodas de algodón.

Frecuencia del coito:

Lamentablemente, y de acuerdo a las anamnesis, en los primeros años, las relaciones sexuales pueden ser de 2 veces por semana y después pasan a 1 vez por semana, pasados los 60 o 70 años de edad, ya es una anécdota.

Quien es el responsable de esto? El llamado sexo fuerte, le hombre, porque la apetencia sexual femenina se incrementa con la edad, por la apertura mental que ellas tienen; el furor sexual de la juventud del hombre, es una estrella que se apaga con el tiempo y se contrapone con la de la mujer, que explota fulgurante con la adultez.

Mujeres, descubran su potencial; hombres, acudan y trabajen con alguien que entienda de sexo para no frustrarlas a ellas.

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