Sexo robótico

May 14, 2016

 

 

Cuando la gente no puede incluirse en el amor y en el sexo, es porque tiene miedo a la relación amorosa, a la intimidad o también a lo sexual con un semejante, esto último es un poco difuso y daría a entender homo o heterosexualidad pero apuntaré a lo heterosexual.

Hay un trayectoria cultural de muchos años y que aun lamentablemente en algunos lugares se dice o se sobre entiende que enseñarle a los niños manifestaciones amorosas y de ternura se cree que es una actitud femenina y a las niñas que si bien se contempla que sean femeninas, pero no dejan que vayan más allá sino se las consideraría muy liberales, y así estamos, se restringen las manifestaciones de respuestas emocionales positivas y se estimulan solo los sentimientos negativos como la hostilidad y la ira, llegando a ser adultos con conocimientos abstractos de algunos comportamientos emocionales que nada tienen que ver con una vida sexual fructífera y placentera. Llegamos a la triste realidad de un híbrido que puede ser útil para algún tipo actividad productiva pero muy distante de realizaciones positivas en cuanto a la sexualidad. Así vemos compañeros que se pelean por respuestas emocionales negativas, con una competitividad llevada al falso feminismo o falso machismo, una situación que no expresa felicidad alguna.

Los hombres que nunca han aprendido a expresar cariño a veces, por desconocimiento o temor a hacerlo, ignorando a las mujeres con las cuales están sexualmente involucrados y a veces les hacen comentarios despreciativos que las inhiben sexualmente y a veces es motivo de disfunciones femeninas. Estos hombres no saben usar las emociones positivas y culturalmente tienen estos comportamientos familiarizados por padres, abuelos, etc. De aquí muchas mujeres llegan a la consulta con historias de parejas de muchos años y dicen muy a menudo que los hombres son solo afectuosos cuando tienen planeado tener relaciones sexuales. Pero lo llamativo es que cuando se le plantea en la consulta al hombre, lo dicho por su mujer lo niegan rotundamente.

Palabras textuales de una paciente: “Mi compañero descarga 3 o 4 manotazos y después se da vuelta y empieza a roncar”.

En muchos casos se generan en las mujeres depresiones reactivas por una vida sexual insatisfecha en especial  porque se les es difícil revertir la situación, como también pueden descubrir otra relación y encuentran la felicidad que creían perdida.

Los hombres y mujeres, a diferencia de los animales que vienen con los comportamientos sexuales por instinto,  deben ser enseñados en cuanto a las relaciones íntimas, afectuosas y amorosas.

Si no hay un proceso normal de maduración son muy temerosos a la intimidad y por lo general se quedan solos y a veces en un intento de ayuda terapéutica, la asumen con mucho esfuerzo o claudican en la terapia conductista. Cuando los hombres y mujeres reconocen que la libre expresión del afecto y que no hay porque temerle ni que es una actitud de debilidad, consiguen plenitud tanto en la vida sexual como en las demás expresiones de la pareja.

Algo que es observable en los seres humanos, ya hablando de la relación en sí, es que somos los únicos que tenemos sexo cara a cara, mirando a nuestra pareja, descubriendo así sus partes vulnerables.

El sexo nos permite contemplar los ojos de la pareja, compartir la pasión, el cuerpo, su goce, esto con un enfoque dualista del individuo para llegar a la separación final en dos egos individuales. Estas cosas hacen que lo sexual sea uno de los actos más poderosos que tiene la experiencia humana.

 

Empleando mi experiencia en el consultorio y volviendo a los testimonios:

“Doctor, mi marido es un toquete, se la pasa tocándome” esto es un gran aporte, la llamada palpación, es de una importancia vital, genéricamente hablando y muy especial para la intimidad sexual. El tocar y ser tocado constituye una forma esencial de comunicación y hay un ejemplo muy elocuente relacionado con los bebes, quienes necesitan ser acariciados y tocados sino morirían. Los escolares se comunican a través de juegos violentos, ya sea jardín de infantes o escuela primaria; los púberes a través del besuqueo, abrazos, y caricias.

Hay una necesidad psicológica del contacto físico, el abrazarse o palparse a veces hasta supera la necesidad sexual. Este contacto físico es un nexo entre el amor y el sexo y en lo sexual esta el componente psicológico lo que aumenta la libido a través de las caricias, disminuyendo el estrés y la depresión general.

Los seres humanos de todas las edades y de todas las culturas responden de manera más amistosa y mas amorosa cuando han tenido la oportunidad de tocar y acariciar, pero lamentablemente a los europeos en la actualidad y norteamericanos les llama mucho la atención cuando ven a los argentinos saludarse y besarse. Que lamentable! Y con esto volvemos al principio de la nota: las mujeres europeas y norteamericanas tienen la mano robóticamente y lo eh visto desgraciadamente en los italianos también de última generación, lo lamento por que soy descendiente de italianos.

Cuando hay ausencia de caricias, de contacto físico en las parejas, se llama actitud marasmática o sensación de desgaste donde predominan los comportamientos afectivos negativos.

Hay que tener una actitud comprensiva ante el éxito no logrado complementándolo con actitudes positivas de besos, caricias y no atarse negativamente a la frustración del momento. El tener buen sexo no solo constituye en la cantidad o calidad de los orgasmos, ni las posiciones, ni la frecuencia, ni las técnicas empleadas, no hay que simplificar el éxito a las respuestas físicas sino también con una actitud madura de cariño. Si llevamos el sexo a las respuestas físicas y no lo matizamos con afecto a los largo del tiempo se puede caer en la monotonía y los corazones no son involucrados en el acto sexual. Cuando se sufre frustración sexual aguda, y se bloquea la gratificación, la comprensión en la pareja hace que sea más llevadera y esto permite retomar la relación y poder crecer positivamente. Es por esto que mi trabajo como terapeuta sexual es no saltar cuando les va bien de una manera extraordinaria pero tampoco caer en un abismo cuando les va mal. Hay algo que leí y me resulto muy llamativo y es que “Aquellas personas que trabajan con las manos se les dice jornaleros, los otros que trabajan con las manos y el cerebro se les dice artesanos y a los que trabajan con las manos, cerebro y el corazón, son llamados Artistas”

 

 

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