Siguen las noticias sobre el Hermano Raul

Siempre hay motivos para algunas reflexiones desde el punto de vista psiquiátrico, psicológico y fundamentalmente sexológico, con respecto al Hermano Raúl, aquí con todo lo enmarañado del caso, donde están involucrados las más diversas disciplinas, pero la abogacía acude a mecanismos psicológicos tendenciosos para exculpar a los victimarios echándole la culpa directamente a las víctimas, en este caso a la madre de la niña abusada, como tratando de esgrimir, salvando de toda la responsabilidad al victimario y eso lamentablemente en todos los casos de estos psicópatas y de la gente que los siguen que defienden indirectamente ,quienes son culpables también porque tratan de borrar acciones aberrantes con tal de salvar a estos individuos y que siguen haciendo desastres hasta el ultimo día de sus vidas, porque estos instintos perversos sexuales lo conservan hasta en el lecho de agonía y de esto tengo testimonios de pacientes que estando en terapia intensiva han tratado de abusar con su actitud de las enfermeras. Lamentablemente algunas personas que están a cargo de la justicia, en el momento “de”, hacen interpretaciones analíticas para salvar a esta lacra humana que si bien es cierto en el fondo, aplicando la vara psicológica, que han sido víctimas en algún momento de su vida, casi por lo general, pero mi reflexión es que si implementamos esta pseudo psicología nadie estaría preso. Ejemplo concreto vivido en Olavarría, Caso Sayago, psicópata sexual, quien zafó muchísimas situaciones jurídicas y al final ya a avanzada edad engañó con artilugios y abuso y asesino a una niña.

Basta de psicopatía con técnicas jurídicas a las víctimas, eso ocurre en todas las problemáticas sociales, tanto como para la drogadicción, para los jugadores compulsivos, estafadores, etc., y en una frase que no por burla, pero sigue teniendo vigencia “Por algo será”.

Artículo de Diario El Popular

El 'Hermano Raúl', el día de su detención, en Bolívar.

Edición Anterior: 15 de Mayo de 2016

EDICIÓN IMPRESA // POLICIALES

Desplazaron al jefe de la Sub-DDI de Bolívar y hay otros dos comisarios bajo investigación

Jefes policiales en la mira por presunta protección al curandero acusado de abuso

La fiscal de Bolívar investiga por qué efectivos policiales se presentaron en la casa de la madre de la presunta víctima de abuso, en Tandil, con la excusa de realizar un informe socioambiental, tarea para la cual no están ni facultados ni capacitados.

Daniel Puertas dpuertas@elpopular.com.ar El comisario Dante Ferrante, un olavarriense que se venía desempeñando como jefe de la Sub-DDI de Bolívar, fue la primera víctima de las investigaciones por una supuesta red policial de protección a Raúl Donato Guerreño, más conocido como "Maestro Raúl" o "Hermano Raúl", quien está acusado de abusar sexualmente de una adolescente tandilense de 13 años. Ferrante fue removido de su cargo y actualmente se encontraría en disponibilidad, según la versión en que coincidieron ayer distintas fuentes. En tanto, el jefe de la Departamental 25 de Mayo, comisario mayor Abel Moussompes, pidió una licencia que se vence mañana y luego aguardará las decisiones que deben tomar tanto la Justicia como la Dirección de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense. El tercer policía involucrado es el comisario Oscar Urruchúa, jefe de la Distrital de Tandil, a quien ya se le comunicó que será trasladado a Ayacucho en las próximas horas, si es que antes no se toman medidas más drásticas en su contra. La fiscal de Bolívar Julia María Sebastián es quien lleva adelante las investigaciones sobre los policías, las que inició apenas se enteró que efectivos de la fuerza de seguridad bonaerense se habían presentado en la noche del jueves en la casa de la madre de la presunta víctima del abuso, en Tandil, con la excusa de realizar un informe socioambiental, tarea para la cual no están ni facultados ni capacitados. Por si fuera poco, se supo que esa diligencia la llevaron a cabo respondiendo a "un oficio de la defensa", es decir que una de las partes actuó tomando medidas que debieran sido importantes para el proceso arrogándose una potestad de la que legalmente carece. En el Ministerio Público Fiscal esto fue interpretado directamente como una maniobra tendiente a intimidar a la mujer que denunció al Hermano Raúl. No está de más recordar que pocos años atrás Guerreño zafó de otro proceso en su contra, en esa oportunidad por presunto abuso contra una niña olavarriense de 12 años, porque la Cámara de Apelación y Garantías de Azul, en una resolución tan insólita como incomprensible, consideró que no estaba fehacientemente identificado al no haber sido reconocido por la víctima en rueda de personas. Hay un par de detalles de ese caso que pueden ser tenidos en cuenta para analizar el actual. La abuela de la niña olavarriense y ella misma dijeron tras denunciar al curandero que este llamaba "Bebota" a la chica. En el expediente de la causa por la nena de Tandil se consigna que Guerreño también la llamaba "Bebota", al tiempo que le pedía que se dirigiera a él como "Papucho". Si la chica olavarriense contó ese detalle en su declaración en Cámara Gessell, el juez de Garantías Carlos Villamarín lo recordará, ya que él estuvo presente cuando se le tomó testimonio a la pequeña unos años atrás. Las pericias psiquiátricas que seguramente se le practicarán a Guerreño pueden echar un poco más de luz sobre el asunto. A diferencia del caso de Olavarría, en el caso de la adolescente tandilense hay muchos más indicios incriminatorios contra el manosanta. Además, la relación databa de dos años atrás, es decir, cuando la chica tenía apenas 11 años. La madre los encontró juntos y semidesnudos en la cama el sábado 30 de abril y después de montar un escándalo y romper unas cuantas cosas presentó la denuncia ante la Policía, por lo que las pericias se hicieron rápidamente. El análisis de ADN puede ser decisivo para demostrar la culpabilidad del manosanta, quien afronta la posibilidad de una severa sanción penal. El artículo 119 del Código Penal, que sanciona a quien "...abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo cuando, ésta fuera menor de trece años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción" establece una pena de ocho a veinte años de `prisión cuando hubiere acceso carnal y cuando "el hecho fuere cometido por ascendiente, descendiente, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto reconocido o no, encargado de la educación o de la guarda". La carátula de la causa es por ahora "abuso sexual con acceso carnal, agravado por ser cometido por Ministro de Culto reiterado". Una de las discusiones puede girar en torno de si Guerreño es "ministro de culto", aunque la ley dice "reconocido o no". La madre le confiaba su hija al manosanta porque este decía haber descubierto facultades en la niña que la hacían apta para que él le transfiriera su presuntos poderes curativos, los que miles de personas sostienen que posee. Teniendo en cuenta los indicios en contra de Guerreño, algunos profesionales del Derecho conjeturaban que una línea defensista podría ser atacar la figura de la madre, responsabilizándola de haber entregado a su hija al curandero. Sin embargo, esa hipótesis evidentemente no exculparía a Guerreño, ya que si las pericias demuestran que mantuvo relaciones sexuales con la niña el delito queda perfectamente configurado. Esa línea de defensa a lo sumo podría perjudicar a la madre, pero es improbable que exculpe al curandero y hasta es difícil que pueda ser considerado un atenuante.

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