Marihuana polémica

Comparto con ustedes esta nota porque estoy de acuerdo en casi todo lo que dice la colega

Lucía Lizaso.

Adicciones: la médica psiquiatra Lucía Lizaso explica cuáles son los riesgos del consumo recreativo

"La marihuana tiene buena propaganda, pero se sabe que genera daños cerebrales"

La ciencia demuestra que el consumo recreativo de marihuana no es, como se dice, inocuo. La Dra. Lucía Lizaso asevera que la marihuana puede generar daños neurotóxicos. El consumo lúdico reduce el coeficiente intelectual, altera la percepción -incluso cuando se ingiere una vez por semana-, favorece la aparición de enfermedades psiquiátricas y ocasiona menor rendimiento laboral y escolar. La buena propaganda no se prueba científicamente.

Dra. Lucía Lizaso.

"La marihuana tiene una propaganda positiva, hay una creencia de que es inocua y muchos la comparan con el cigarrillo y consideran que no es nociva ni adictiva. Eso, sin duda y como lo prueban diversos estudios, no es así". La aseveración corresponde a la Dra. Lucía Lizaso, médica psiquiatra, quien habló en el programa televisivo "Factor Humano" por Canal Local sobre los efectos nocivos de la marihuana en su uso recreativo. Y la diferenció del uso medicinal que se está probando con uno de sus componentes, como es el aceite de cannabis. La creencia generalizada y sobre todo usada por los consumidores de que la marihuana no hace mal y que es menos nociva que el cigarrillo fue desechada por la médica e investigadora. "Es muy habitual que se compare la marihuana con el cigarrillo. En la forma fumada, la marihuana tiene efectos sobre el aparato respiratorio. Hay estudios científicos que la comparan con el tabaco y se considera que los efectos son iguales o peores". Pero a ello se le suman los efectos psíquicos. "La marihuana los tiene como psicoestimulante, como alucinógeno. Sabemos que predispone o favorece la aparición de patología psiquiátrica, la psicosis, reduce la edad de aparición de esquizofrenia, predispone a depresión, trastornos de ansiedad, genera un riesgo para la conducción de vehículos porque altera la percepción de distancias, reflejos. Y desde el punto de vista psiquiátrico se considera que hay un efecto neurotóxico: a partir de un estudio que se hizo en Nueva Zelanda se demostró que podía reducir el coeficiente intelectual hasta 10 puntos, y no se recuperaba hasta por lo menos un año posterior a dejar de consumir". Semejantes aseveraciones dan por tierra aquella "buena propaganda" que tiene el consumo lúdico de esta sustancia. Por otro lado, se asocia a "menor rendimiento escolar, dificultades en la atención y la memoria, incluso cuando fuman una vez por semana. La alteración continúa el resto de la semana". El consumo de marihuana se observa en distintos grupos etarios y no se reduce a los jóvenes. Por el contrario, en adultos está muy arraigada la creencia de que no sólo genera placer. Y en realidad puede convertirse en una adicción y afectar la vida cotidiana. Más temprano Las edades en que se comienzan a consumir distintas sustancias ha ido descendiendo. Hoy se sabe que en el Gran Buenos Aires el consumo se puede dar a partir de los 10 años, especialmente de pasta base o paco. Las motivaciones son diversas y se sabe que la droga más consumida es el alcohol, seguida por el tabaco y la marihuana. "Le sigue la cocaína y sustancias sedantes como clonazepam, dependiendo de las edades", definió la psiquiatra. En este último caso, "sería un mal uso de las sustancias, porque son drogas que las puede recetar el clínico aunque el psiquiatra sería el más indicado, pero también se pueden conseguir sin recetas y no debería ocurrir. También sucede que hay pacientes que toman esto durante años y en realidad son drogas que se aplican en tratamientos de trastorno de ansiedad por ejemplo, pero por tiempo limitado". Lo importante es que tanto el alcohol como el tabaco y la marihuana son la puerta de ingreso a sustancias más fuertes. ¿Por qué se consume? La médica menciona tres factores: "causas individuales, factores del entorno y de la propia sustancia. Dentro de los individuales está la edad. El adolescente de por sí es un grupo de riesgo no sólo por su personalidad y porque el grupo de amigos ejerce mucha presión, sino porque tiene un cerebro que aún no culminó su desarrollo y es mucho más sensible a todos los tóxicos externos que uno pueda agregar. Ellos tienen mayor vulnerabilidad que el resto". Dentro de las cuestiones individuales también se encuentran las patologías psiquiátricas "como esquizofrenia, estrés postraumático, depresión, trastornos de ansiedad o rasgos típicos de personalidad como dificultad para resolución de problemas en la comunicación. O aquellos chicos víctimas de bullying, en la adultez tienen tendencia al consumo de sustancias". El entorno como la familia y las posibilidades de accesibilidad a la sustancia sin dudas influyen a la hora de comenzar a consumir. Y la sustancia en sí "también tiene que generar una sensación placentera para volver a consumir. Lo que está demostrado es que cuanto más intenso sea el efecto y más rápido empiece, más adictiva es. El paco por ejemplo tiene un inicio de acción muy rápido, la gratificación aparece inmediatamente y el efecto se va también muy rápido. Entonces ahí es cuando se crea la necesidad de volver a consumir y se vuelve adictivo". Adicción ¿Cuándo se define que una persona ya es adicta? Las respuestas las da la médica, que indica que "cuando debe consumir cada vez más, cuando hay síndrome de abstinencia, que es cuando deja de consumir y se generan los efectos contrarios a lo que tenía cuando consumía. Por ejemplo la cocaína genera estimulación, aumento de la energía e hiperactividad. La abstinencia es cuando la persona está cansada, con sueño, triste. También podemos determinar adicción cuando hay un deterioro sociolaboral o personal, y hay uno o varios ámbitos que se empiezan a afectar, como el escolar, abandonar el grupo de amigos o perder el trabajo. Y finalmente, cuando la persona continúa consumiendo a pesar del daño que se genera a sí mismo y a su entorno, o sea cuando hay dificultad del control". Lo importante es prevenir y poder detectar alertas, sobre todo en los adolescentes. La Dra. Lizaso sugirió "que los padres vean a sus chicos cuando llegan de una salida: si pueden hablar, si se los ve bien. También observar si cambian de conducta, si se vuelven irritables, si comen menos, si les va mal en la escuela o cambian de grupo de amigos. El cambio de conducta es orientador", concluyó la médica. Efecto en el cerebro El consumo de distintas sustancias genera un efecto cerebral comprobado llamado "gratificante, que es una alteración funcional. En el cerebro hay un conjunto de estructuras que se llama sistema cerebral de recompensa. Cuando uno tiene la sensación gratificante (como puede suceder con una comida) se libera un neurotransmisor, que es una sustancia química que utilizan las neuronas para comunicarse entre sí, que es la dopamina. Ese neurotransmisor se libera a nivel cerebral y genera la sensación de gratificación. Cuando la sustancia ingresa, por ejemplo la cocaína, esta liberación de dopamina es muy intensa. Incluso mucho más que cualquier gratificante natural como comer o tener una relación sexual. Entonces va a generar a nivel cerebral una alteración, porque estoy haciendo algo patológico, no es normal. Si yo consumo una vez, aumenta la dopamina y siento el placer. Si yo sigo consumiendo, esta producción de dopamina va a disminuir porque el cerebro quiere llegar a un equilibrio y no tener exceso. Ahí empieza el problema: para lograr una concentración normal de dopamina necesito consumir. Entonces se producen cambios a nivel funcional cerebral, incluso a nivel morfológico. Por otro lado, y dependiendo la cantidad que consume, el alcohol es neurotóxico y también puede producir muerte neuronal".

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