Trata de personas

El siguiente artículo que adjunto está muy bien logrado, y quisiera agregarle un aspecto psiquiátrico, psicológico y porque no también sexológico.

En mi experiencia en el consultorio, este tema tiene mucha repercusión emocional, genera depresión y angustia que cuestan mucho resolver y a veces cuando se hace el abordaje, me encuentro con una barrera defensiva. Tanto en hombres como en mujeres se produce un abandono de las terapias cuando abordo el tema y es porque los victimarios dejan una impronta casi a perpetuidad con respecto a la vida psicológica de las víctimas y con respecto al plano sexual genera una situación refractaria de rechazo, asco y repulsión, teniendo una repercusión negativa en las relaciones de parejas y condenando a un repliegue sobre sí mismos de auto aislamiento y lo que es peor a veces las victimas influyen en la vida psicológica y sexual de sus hijos transmitiéndoles temor exagerado e infundado, donde ven abusadores por todos lados, perpetuando conflictos sin solución con una continuidad hasta la tercera o cuarta generación.

Cuanto más oculto es un hecho dado más endemoniado es, empleando para que se entienda este término religioso por así decirlo, dando lugar a prácticas de ocultismo y curanderismo de toda índole.

Lo que sugiero en estos casos es tener consultas sexológicas acompañadas con fuertes abordajes psiquiátricos y psicológicos para poder abortar este tema enmarañado que por suerte tiene mucha difusión y resalto lo escrito por José Saramango en el ensayo "Ceguera" y uso sus palabras textuales, "creo que nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que viendo, no ven".

Edición Anterior: 11 de Diciembre de 2016

EDICIÓN IMPRESA // LA CIUDAD

Las condenas a prostibularios y los artilugios desde el Derecho y la Justicia que buscan silenciar y negar

La mirada social y legal hacia la trata de personas y la victimización sexual

Hubo dos condenas contra tratantes de personas. Una en Olavarría; otra, en Tierra del Fuego. Esta última incluso contempló la responsabilidad cómplice del Estado. Historias de abusos silenciados. De sometimientos perversos. Y las prácticas desde el poder social, político, mediático y judicial que buscan negar la realidad. "Ciegos que viendo, no ven", escribía Saramango.

Alika Kinan, con los brazos en alto, el día en que se conoció el fallo condenatorio contra sus tratantes.

Claudia Rafael crafael@elpopular.com.ar Casi por los mismos días hubo dos condenas penales por el delito de trata de personas. En un caso, se condenó a seis años de cárcel al olavarriense Ricardo Calzoni por la victimización en un prostíbulo de dos chicas de 16 y 17 años. En el otro, fue de siete años de prisión para Pedro Montoya y tres para Ivana García y Lucy Alberca Campos, en Ushuaia, Tierra del Fuego. Calzoni gestionaba el eufemístico bar-pool Burbujas, porque formalmente en Olavarría no existen prostíbulos según dictaminó el Concejo Deliberante a partir del 1 de julio de 2008. Pero donde dos chicas de 16 y 17 años fueron llevadas para ser vendidas sexualmente, en la calle 173 N° 2286, se cumplía con todas las normativas que la ley exige para un local de venta de bebidas al público. Y las chicas no eran prostituidas en el mostrador, sino en la vivienda contigua. Ahí, parece ser, los municipios (si es que hacen algún control) no entran. En el juicio de Tierra del Fuego hubo otros aditamentos. Y hay uno que es fundamental. Más allá de las multas que deberán pagar los condenados y la decomisación de sus bienes (incluyendo el local donde funcionaba el prostíbulo Sheik), la Municipalidad de Ushuaia deberá pagarle a Alika Kinan, la víctima que llevó a los acusados al banquillo, 780.000 pesos. En definitiva, en Ushuaia, se logró condenar al Estado como cómplice y facilitador del proxenetismo y la trata. Ni todo ese dinero ni los siete años a Montoya y los tres a García y Campos como tampoco los seis años a Calzón, devolverán algo de todo el daño hecho a las víctimas. Porque la mayoría de las víctimas tienen enormes dificultades para sobrevivir emocionalmente a la perversidad de los abusadores y de los tratantes prostibularios. Las estrategias judiciales de los tratantes, así como de los abusadores, suelen ser aplastantes para con las víctimas. Por manejo de hilos de poder, por prepotencia, por exceso de contactos, por complicidades judiciales, mediáticas, políticas. Pero con un agravante. "Cuando una persona denuncia un delito hacia la propiedad no se realiza una pericia para verificar la verosimilitud de sus dichos.(…) En todos los peritajes observados (en las protagonistas de victimización sexual) se solicita al experto que advierta acerca de la capacidad de fabulación de las víctimas", se lee en el libro "El acoso legal en la niñez". Marita Verón En Olavarría, entre 2005 y mediados de 2006 ocho chicas paraguayas escaparon o en algún caso fueron rescatadas de distintos prostíbulos. Hubo un caso, inclusive, en que ante una fuga, un ex fiscal devolvió un DNI de una chica a los propietarios de un local de venta de sexo. En 2010, las dos adolescentes por las que se condenó a Calzoni escaparon. Es decir, hay un entramado oscuro, perverso, complejo, oculto y silenciado, en el que las víctimas son usadas, estragadas e introducidas en un circuito que, en ocasiones, las conduce hacia otras ciudades por intercambio brutal de cuerpos. Para ofrecer novedades a los clientes, esos que, de no existir, no sería posible la trata. Cuando el Concejo Deliberante votó la prohibición, la ciudad respiró tranquila y los representantes políticos se sintieron importantes. Cuando la mugre se barre bajo la alfombra, no se ve. Es un "como sí" que conviene y al que se avienen las distintas partes de una sociedad. Aunque muy pocos lo recuerden -después de todo, la memoria no es una facultad elogiada y ensayada por las mayorías-, la tucumana Marita Verón (símbolo insoslayable de las víctimas de la trata) fue buscada en Olavarría. El comisario Jorge Tobar, que encabezó la búsqueda de Marita por años y dirigió los allanamientos locales (porque no se confiaba en la Bonaerense), fue entrevistado entonces por esta periodista. Tal vez valga la pena reproducir una pregunta y una respuesta: "-En el último año y medio EL POPULAR hizo nota con ocho paraguayas que escaparon de prostíbulos y relataron mecanismos similares en su contratación. ¿Cuáles son los nexos hacia el poder que impiden investigaciones a fondo y, como consecuencia, justicia? "-Lamentablemente es así en muchos lugares. Imagínese que en la provincia de La Rioja hay una docena de prostíbulos funcionando. En la ciudad de Quequén hay otra docena. ¿Cómo hacen para funcionar si las chicas no pueden ejercer la prostitución dentro del boliche pero sí la ejercen dentro del boliche? ¿Cuál es la manera? ¿Poner una pared para dividir el bar de las habitaciones donde mantienen relaciones sexuales? Hecha la ley, hecha la trampa. Ante los ojos de la municipalidad, tienen todo en regla. Ante la llegada de la policía tienen todo en regla. Están bajo régimen municipal de control y la policía se limita a controlar el bar. Pero nadie se preocupa porque dejen de funcionar". Books En ese "hecha la ley, hecha la trampa" del ex comisario tucumano, hay muchísima tela para cortar. Porque no sólo había una pared divisoria que los inspectores suelen no traspasar para no ver. También hay otras trampas a las prohibiciones de funcionamiento. Los famosos "privados". A los que se llega de múltiples modos. Suele haber "books" que ciertos mozos, empleados de algunos hoteles, sitios públicos manejan a la perfección y ofrecen a quien quiera acceder a ellos. Ofrecimientos a través de redes sociales y avisos web, entre otros. Pero también se han multiplicado ciertos esquemas de funcionamiento digno del patriarcado más feroz que avanzan en prácticas de dominación. En donde -tal como ocurrió en Tandil hace unos cinco meses contra una chiquita de 13 años o también en San Pedro, Coronel Moldes y Olavarría (con un caso terrible y resonante en la década del 70 y muchos otros que quedaron en el olvido)- adultos en solitario o en grupo abusan en los sentidos más variados de chicas y de chicos a los que luego, de distintos modos, se silencia. O bien, se cuestiona y se niega. Sin ir muy lejos, en Olavarría la semana próximo dos chicas de 15 declararán mediante Cámara Gesell tras una denuncia por abuso en una quinta, contra un hombre de 35 años. Hay mucho por bucear en los silencios sociales y en las prácticas de dominación organizada de manera formal o informal. Un texto del ex juez federal Carlos Rozanski, autor del proyecto que creó la Cámara Gesell para su uso judicial con niños, niñas y adolescentes, plantea que "es impresionante advertir como una absolución en sede penal puede brindar un manto de protección tanto para el abusador individual que queda sin sanción, como para todo ese círculo perverso que se nutre materialmente desde lo económico y emocionalmente, desde el poder implícito tanto en la agresión sexual como en su encubrimiento institucional". Ceguera Hay mucho que ocurre ante los ojos sociales que no siempre se ve. Porque como escribió José Saramago en "Ensayo sobre la ceguera" "creo que nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que viendo, no ven". No hay prostíbulos, pero hay. No hay privados, pero hay. No hay eventos extraños de sometimientos en quintas, pero hay. No hay nada de aquello que no se quiera ver, escuchar, asumir. Y hoy por hoy, hay que resaltar como importante que el dueño de Burbujas haya sido condenado como también los propietarios de Sheik en Tierra del Fuego y el municipio de Ushuaia. Pero hay un paso extra que todavía no se da. Que tiene que ver con poner fin a prácticas que destruyen la psiquis de una persona. Ni las dos chicas paraguayas, que ya rondan los 22 y 23 años, por las que se condenó a Calzoni recuperarán lo perdido, como nadie le devolverá los años de sometimiento que padeció a Alika Kinan.

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