Caso Clínico: Impotencia sexual por incompatibilidad de pareja

April 10, 2017

Víctor, un médico afamado de 50 años, con impotencia sexual.

 

(Hace 20 años)

Cuando Víctor vino a la consulta, llevaba un año de separación, después de 25 años de matrimonio. Los problemas eréctiles comenzaron 5 años antes con inconvenientes matrimoniales. Hasta entonces tenía una relación normal con su esposa y antes del matrimonio tuvo varias compañeras ocasionales con las que no presento anomalías. En el curso del matrimonio no hubo infidelidad de su parte, con una frecuencia sexual de 3 o 4 veces por semana, con erecciones espontaneas con la proximidad de su mujer mientras la acariciaba o besaba, sin necesidad de estimulo peneal.

Al preguntarle sobre la manera de ser de su ex esposa dijo que era compulsiva, con frecuentes estados de angustia, depresiones recurrentes y conflictos en la adolescencia. Ella se mostraba reticente, crítica, y terca, con tendencia a armar escándalos o gritar. A pesar de sus altibajos ella era atractiva y él hizo lo que pudo para apaciguarla. Ella se negaba a utilizar métodos anticonceptivos y según Víctor, él no creyó que la situación  lo llevaría a la impotencia.

A partir de ahí él empezó a sentirse molesto y comenzó con la sintomatología. La ex mujer, se negaba a las estimulaciones manuales u orales, por considerarlas repugnantes, algo que aun es frecuente en muchas mujeres. De esta manera el paciente tuvo que afrontar el fracaso del matrimonio y consecuencia de la separación.

Ya separado trató de relacionarse y encontró mujeres dispuestas a ayudarlo pero la angustia anticipatoria lo llevaba continuamente al fracaso.

Ante la falta de erección, abandonaba la cama y se ponía rabioso. Comenzó a evitar relaciones porque no se soportaba a él mismo frente al fracaso.

Esto es muy común en hombres cincuentones que tienen esta sintomatología y suelen terminar quedándose solos, por no pedir ayuda a un especialista.

En el trayecto de la terapia, me comentó que había encontrado a una mujer muy atractiva y con posibilidades de tener sexo, pero él siempre se las arreglaba para que solo fuera una situación de amistad.

Cuando le pregunté si tenía erecciones matutinas, siempre respondió positivamente y con esto se descarta la Andropausia, no obstante pedí análisis hormonales en las 3 esferas, (Testosterona total, Testosterona Libre, Testosterona biodisponible) y había equilibrio, lo mismo con la glucemia y el colesterol que tienen gran importancia en la erección.

Yendo a la historia psiquiátrica o psicológica, de la que siempre hago hincapié, por lo menos en la segunda etapa de la vida, 25 años en adelante, dijo que se desenvolvía con soltura, tenía amigos, practicaba deportes y buena relación con sus hijos. Con respecto a los vínculos parentales, el paciente admiraba a su padre con la salvedad que nunca estuvo presente por razones laborales. Con respecto a su madre, ella era una persona severa, crítica, hipocondríaca y en especial renegaba con su esposo. Víctor era su hijo preferido y él observaba que ella nunca disfrutaba de nada. 

Si bien hay un indicio psicológico de índole edípico, en este caso persiste en la impotencia la angustia anticipatoria y la evitación. En esta cuestión se puede predecir que el paciente despertó su situación conflictiva en la niñez, entre una madre atrayente y quejosa, semejante a su ex mujer, con un padre idealizado pero intocable.

En muchos casos esta situación se da al principio de la relación pero en el caso de Víctor se hizo bastante prolongado, quizá porque esto ocurrió hace 20 años y en la actualidad estas cuestiones se resuelven más rápido.

 

Después de presentarles este caso, paso a la estrategia terapéutica.

 

Me manejo con técnicas conductuales, resolví la angustia sexual del pasado, le hice ver a Víctor lo susceptible ante las mujeres hostiles como su madre, su ex esposas y algunas mujeres ocasionales; los humanos siempre tratamos de repetir la experiencia primaria de nuestros vínculos y lo que nos deja la relación de pareja de nuestros padres como modelo. 

El vinculo con su ex esposa fue considerado como un factor autodestructivo, una mujer castradora, como su madre, y así se rompió el factor de angustia anticipatoria; se usaron fármacos y le aconsejé una compañera totalmente distinta a la imagen maternal y a la de su ex mujer. Llegamos a tener una sesión en conjunto con una mujer que conoció, mujer amorosa, solidaria y con fines profundos de consolidar una pareja. Víctor mejoró su autoestima, se sintió más hombre no solo en el plano sexual sino en tomar decisiones propias con seguridad de sí mismo.

Durante el tratamiento, por suerte no hubo resistencias, él colaboro positivamente, se sintió bien con su nueva pareja y siguió el tratamiento durante 2 años con controles mensuales. Terminó casándose con esa mujer afectuosa y tierna que lo adoraba y en la actualidad llevan una relación placentera y amorosa a pesar de sus 70 y pico de años.

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