Resistencia a las Terapias Sexuales

April 15, 2017

 

Casi en un 70% de los pacientes y en especial los hombres andropausicos, se resisten al proceso de la terapia sexual.

Se resisten a las recomendaciones conductuales, ya sea de comportamientos, de restricciones como el exceso de comida, exceso de alcohol, de tabaco, drogas, etc., generando procesos de ansiedad, enojo o culpa. En el mejor de los casos lo verbalizan pero otras veces son subrepticias.

Cuando se indican medicamentos, proyectan en el uso del mismo, desconfianza, lo toman como algo amenazante y eluden las indicaciones o las boicotean. A veces comienzan una serie de consultas en internet o lamentablemente a médicos de cabecera, como por ejemplo los de PAMI, a quienes solo les importa el numero y la cápita, ellos no se toman ni un minuto de preocupación por el paciente y son maquinas de hacer recetas a través de secretarias, durante meses y años, utilizando cantidades de fármacos, si es posible de los más caros y a veces inútiles, chocando entre sí en el organismo, generando impotencias masculinas y falta de deseo femenino con anorgasmia. Lo que es peor, cuando los pacientes les hablan sobre las consultas sexológicas, estos médicos los desaniman, generándoles desconfianza y yendo en contra de la felicidad de los pacientes.

Cuando sugiero a los hombres con su pareja el tocarse suavemente, besarse, mostrar sensibilidad a los deseos y necesidades de su pareja y expresar ternura, al ser todo esto una conducta que genera compromiso, intimidad y franqueza, muchos de estos hombres lo viven como una situación amenazante y se defienden de este estado de angustia o dolor poniendo distancia, en algunos casos los aliena y viven controlando sus emociones, y esta es una de las mayores dificultades que presentan estas personas.

En algunos casos, cuando se trabaja sobre la cuestión, lo admiten, cuando el terapeuta es inquisidor, pero a veces se ponen en una situación de actuación para hacer como si fuera real lo que se le indica y mienten, eludiendo ejercicios, realizándolos de manera inhábil u hostil, de manera mecánica, racionalizan todo, ponen todo en la mente, rumean ideas pero no ponen el corazón ni emociones.

Si se entabla terapia de pareja, disputan con ella o atacan verbalmente al terapeuta o a la terapia en sí y así se crea un círculo vicioso de nunca acabar. Como terapeuta tengo que estar atento y resolutivo, tener la energía suficiente para hacerles ver la situación, con una actitud verticalista o paternal.

Las terapias sexuales con estos inconvenientes pueden terminar en disolución, porque estas situaciones están en equilibrio inestable. Por ejemplo si el hombre se pasa días, semanas, o meses trabajando fuera del hogar, ya sea en camiones, empresas de transporte, vialidad, etc. y la mujer se ve amenazada en estas dificultades pidiendo más atención o cambio de trabajo para poder acercar el núcleo familiar, el hombre se pone reacio y se niega por factores económicos.

En la dinámica de las terapias sexuales, ya sean individuales o de pareja, en el proceso del tratamiento pasan situaciones de locas a humanas, de secretas no comunicadas a abiertas y autenticas, de hostiles a afectivas, sobre todo cuando uno de los miembros de la pareja se siente inseguro con respecto al otro. En el caso de los hombres eyaculadores precoces o impotentes, periodos temporalmente dolorosos,  consiguen seguridad sobre bases más realistas, mejoran.

 

CONCLUSION:

 

Las terapias sexuales son procesos de dislocamiento o de interacción establecidas que pueden constituir una grave amenaza y movilizar en consecuencia la existencia de uno o ambos cónyuges. Esta situación, todo terapeuta debe tenerla presente y señalárselos para que la terapia sexual sea útil y curativa.

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