Sexualidad y Arte

Mi esposa, Ester, es profesora de Arte y escultora; dispuesta ante mis inquietudes consiguió material de arte erótico el cual es muy amplio por lo que adjuntaré parte del mismo.Como sexólogo puedo advertir cuan diferente era la sexualidad en la antigüedad, abarcando temas de heterosexualidad, homosexualidad y también parafilias como bestialismo. Esto fue tan ensombrecido en la Edad Media y en la Época Victoriana que aun hoy en día tiene vigencia y tiene repercusiones negativas en nuestra sociedad.

Me da la impresión que antes y muy avanzada la Edad Media había muchos menos conflictos sexológicos de los que hay en la actualidad.

Iré ampliando este tema y profundizando con un enfoque médico, sexológico y psicológico de mi parte y gracias a mi señora por el lado del arte.

REPRESENTACIONES ERÓTICAS

Las representaciones eróticas incluyen pinturas, esculturas, fotografías, obras dramáticas, composiciones musicales y literarias que muestran escenas de naturaleza sexual. Han sido creadas por casi todas las civilizaciones, antiguas y modernas. Las culturas primitivas asociaban con frecuencia el acto sexual con fuerzas sobrenaturales y por ello sus religiones están entrelazas con estas representaciones. En países asiáticos como India, Nepal, Sri Lanka, Japón y China las representaciones de sexo y arte erótico tienen significados espirituales específicos dentro de las religiones nativas del hinduismo, budismo, shinto y taoísmo. Los antiguos griegos y romanos produjeron mucho arte y decoración de naturaleza erótica, gran parte del mismo integrado con sus creencias religiosas y prácticas culturales.

Lámpara de aceite romana representando un coitus more ferarum.


Típica pintura heterosexual romana conservada en Pompeya.


En tiempos primitivos, las representaciones eróticas eran a menudo un subconjunto del arte indígena o religioso de cada cultura, y como tales no eran apartadas ni tratadas de forma diferente al resto. El concepto moderno de pornografía no apareció hasta la época victoriana. Su definición actual fue añadida en los años 1860, reemplazando la anterior que aludía a escritos sobre prostitutas,4 y fue recogida por vez primera en un diccionario médico inglés de 1857, que la definía como «una descripción de las prostitutas o la prostitución, como cuestión de higiene pública». En 1864, la primera versión de la definición moderna había aparecido en el Webster's Dictionary: «ilustración licenciosa usada para decorar las paredes de las habitaciones consagradas a las orgías bacanales, ejemplos de las cuales se hallan en Pompeya». Esto fue el principio de los que hoy alude a imágenes explícitas en general. Aunque algunos actos sexuales específicos estaban regulados o prohibidos por leyes anteriores, la simple contemplación de objetos o imágenes representándolos no estuvo prohibida en ningún país hasta 1857. En algunos casos, la posesión de ciertos libros, grabados o colecciones de imágenes fue prohibida, pero la tendencia a dictar leyes que realmente restringían la visión de objetos sexualmente explícitos en general fue un concepto victoriano.

Las primeras leyes inglesas (y mundiales) criminalizando la pornografía fueron promulgadas con la aprobación de la Obscene Publications Act de 1857. A pesar de su ocasional represión, las representaciones de temas eróticos han sido comunes durante miles de años.

Representaciones primitivas

La Venus de Willendorf es una representación prehistórica.

Entre los ejemplos más antiguos conservados de representaciones eróticas están los grabados y pinturas rupestrespaleolíticas. Algunas de las imágenes más comunes son de animales, escenas de caza y representaciones de genitales humanos (que se cree son símbolos de fertilidad). Los seres humanos desnudos con características sexuales exageradas aparecen en algunas pinturas y objetos paleolíticos (como Venus paleolíticas). El arte rupestre recientemente descubierto en Creswell Crags (Inglaterra), del que se cree que tiene más de 12 000 años de antigüedad, incluye algunos símbolos que pueden ser versiones estilizadas de los genitales femeninos. Sin embargo, no hay indicios de que se hicieran para la estimulación erótica, por lo que es mucho más probable que se trate de objetos usados en rituales religiosos.

Una figura de Príapo de Pompeya.

s grandes falos se consideraban indeseables para los hombres y a menudo eran representados con fines cómicos en la Antigua Roma.

Se han hallado numerosas pinturas y esculturas sexualmente explícitas en los edificios romanos en ruinas de Pompeya y Herculano, si bien el propósito original de estas representaciones puede cambiar. Por una parte, en la «Villa de los Misterios» hay una escena de flagelación ritual que está claramente relacionada con un culto religioso, por lo que puede considerarse que esta imagen tiene una importancia más religiosa que ritual. Por otra, las pinturas explícitas en un burdel publicitan servicios sexuales en murales sobre cada puerta. En Pompeya se hallan falos y testículos grabados en las aceras para ayudar a los visitantes a orientarse en dirección al distrito de prostitución y entretenimiento, además de como decoración general. Los romanos consideraban las representaciones sexuales de buen gusto, y de hecho las pinturas reflejan las buenas costumbres y prácticas sexuales de su cultura, como en el caso de la copa Warren. Los actos sexuales que se consideraban tabú (como los que profanaban la pureza de la boca) se representaban en las termas buscando un efecto cómico. Los falos grandes se usaban a menudo cerca de las puertas de entrada, dado que eran un encantamiento de buena suerte, siendo común grabarlos en las casas. Uno de los primeros objetos excavados cuando se descubrió el complejo de Pompeya fue una estatua de mármol mostrando al dios Pan manteniendo relaciones sexuales con una cabra, una representación detallada de zoofilia considerada tan obscena que aún hoy en día sigue sin estar expuesta al público, conservándose en el Gabinete Secreto del Museo Arqueológico de Nápoles.

La cultura mochica de Perú fue otro pueblo antiguo que esculpió escenas de sexo explícito en su cerámica. Sin embargo, su finalidad era muy diferente a la de otras culturas primitivas. Los mochicas creían que el mundo de los muertos era el opuesto exacto del de los vivos. Por tanto, para las ofrendas funerarias, fabricaban vasijas mostrando actos sexuales, como masturbaciones, felaciones y sexo anal, que no resultaban en embarazos. Se esperaba que en el mundo de los muertos tendrían en significado opuesto y resultarían en fertilidad

Shunga (Japón).

Ha habido una larga tradición de pintura erótica en Oriente. Japón, China, la India, Persia y otros países produjeron copiosas cantidades de arte celebrando la facultad humana del amor. Las obras representan el amor entre hombres y mujeres así como entre personas del mismo sexo. En Japón, el arte erótico conoció sus mayores logros en el medio de la impresión de bloques de madera. El estilo conocido como shunga ( imágenes de primavera) y algunos de sus primeros practicantes (como Harunobu o Utamaro) produjeron un gran número de obras. Los rollos de pergamino pintados a mano también fueron muy populares. El shunga apareció en el siglo XIII y siguió creciendo en popularidad a pesar de los intentos ocasionales por eliminarlo, el primero de los cuales fue una prohibición sobre los libros conocidos como kōshokubon dictada por el shogunato Tokugawa en Kyōhō (1722). El shunga sólo dejó de producirse cuando en el siglo XIX se inventó la fotografía.

La tradición erótica china también fue extensiva, con ejemplos de arte erótico fechados tan pronto como en la dinastía Yuan (1271-1368). El arte erótico chino alcanzó su cumbre durante la última parte de la dinastía Ming.

Tanto en China como en Japón, el erotismo jugó un papel importante en el desarrollo de la novela. La Historia de Genji, obra de una noble japonesa del siglo XI llamada a menudo «la primera novela del mundo», relata las muchas aventuras amorosas de su héroe en un lenguaje discreto pero carnal. Del siglo XVI chino, la aún más explícita Ciruelas en una vasija de oro ha sido considerada una de las grandes novelas clásicas de la literatura china. La Historia de Genji ha sido celebrada en Japón desde que fue escrita, pero las Ciruelas en una vasija de oro fue prohibida como pornografía durante gran parte de su historia, y reemplazada en la lista de novelas clásicas.

Las escenas eróticas en las miniaturas de manuscritos medievales también fueron comunes, aunque destinados sólo a aquellos que podían costearse los extremadamente caros libros escritos a mano. La mayoría de estos dibujos aparecen en los márgenes de libros de horas. Muchos investigadores medievales creen que estas pinturas satisfacían las demandas medievales de imágenes eróticas y religión en un solo libro, pero la representación de sacerdotes y otras autoridades dedicados a actos sexuales sugiere también orígenes políticos.

No fue hasta la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg cuando las imágenes sexualmente explícitas se pusieron en circulación masivamente en Occidente. Antes de esa época, las imágenes eróticas se hacían a mano y eran caras, estando limitadas a los hombres de clase alta, quienes deliberadamente las mantenían alejadas de la clase trabajadora, temiendo el efecto que tales cosas tendrían sobre la lujuria animal de los analfabetos. Incluso el Museo Británico tenía un Secretum lleno con una colección de arte erótico antiguo donado por el adinerado doctor George Witt en 1865. Los restos de esta colección, incluyendo sus álbumes de recortes, se siguen conservando en el Armario 55, si bien la mayoría de los mismos ha sido recientemente integrado en las otras colecciones del museo.

Grabado erótico

supuestamente inspirado en

Agostino Carracci (1557-1602).

En el siglo XVI un intento de imprimir material erótico provocó un escándalo cuando los italianos Pietro Aretino y Marcantonio Raimondi produjeron I Modi en 1524, un libro ilustrado con 16 posturas sexuales. Raimondi ya había llegado a publicar I Modi una vez antes, y fue posteriormente encarcelado por el papa Clemente VII, destruyéndose todas las copias de las ilustraciones. Raimondi basó los grabados en una serie de pinturas eróticas que Giulio Romano estaba haciendo por encargo para el Palazzo del Te en Mantua. Aunque las dos representaciones eran muy similares, sólo Raimondi fue procesado porque sus grabados podían ser vistos por el público. Romano no supo de estos grabados hasta que Aretino fue a ver las pinturas originales mientras Romano estaba trabajando en ellas. Aretino compuso entonces dieciséis sonetos explícitos («tanto en tu conejo como en tu trasero, mi polla me hará feliz, y a ti feliz y contenta») para acompañar las pinturas y asegurar la excarcelación de Raimondi. I Modi fue entonces publicado por segunda vez, con los poemas y las ilustraciones, siendo la primera vez que se combinaban textos e imágenes eróticos, aunque el papa requisó de nuevo toda las copias que pudo encontrar. Raimondi eludió esta vez la prisión, pero la censura fue tan eficaz que ninguna copia original ha sido hallada nunca. El texto conservado es sólo una copia de una copia que fue descubierta 400 años después.

En el siglo XVII comenzaron a circular numerosos ejemplos de literatura pornográfica o erótica, impresos principalmente en Ámsterdam y pasados de contrabando a los demás países europeos. Entre estos se cuentan L'Ecole des Filles, una obra francesa impresa en 1655 que está considerada entre los comienzos de la pornografía de Francia. Consiste en un diálogo ilustrado entre dos mujeres, una joven de 16 años y su más mundana prima, y sus discusiones explícitas sobre sexo. El autor permanece anónimo hasta la fecha, si bien algunos sospechosos sufrieron penas de prisión leves por la supuesta autoría de la obra.20 En su famoso diario, Samuel Pepys cuenta cómo compró una copia para la lectura solitaria y luego la quemó para que no fuese descubierta por su esposa: "el frívolo y pícaro libro, L'escholle de filles, que he comprado en encuadernación simple… pues he resuelto quemarlo tan pronto lo haya leído"

Ilustración de La historia de

Julieta del Marqués de Sade.

Durante la Ilustración, muchos de los librepensadores franceses empezaron a explotar la pornografía como medio de crítica y sátira social. La pornografía libertina era un comentario social subversivo dirigido a menudo contra la Iglesia católica y las actitudes generales de represión sexual. El mercado de estos panfletos baratos producidos en masa pronto pasó a ser la burguesía, haciendo que las clases altas se preocupasen, como en Inglaterra, porque la moral de las clases inferiores y los débiles mentales se corromperían, dado que las mujeres, esclavos y analfabetos eran vistos como especialmente vulnerables durante esa época.

Las historias e ilustraciones (vendidas en las galerías del Palais Royal, junto con los servicios de prostitutas) eran a menudo anticlericales, llenas de sacerdotes, monjes y monjas indecorosos, una tradición que en Francia se prolongó hasta el siglo XX. En el periodo que fue hasta la Revolución francesa, la pornografía se usó también como comentario político: María Antonieta era a menudo objeto de fantasías que incluían orgías, actividades lésbicas y la paternidad de sus hijos, y circularon rumores sobre la supuesta insuficiencia sexual de Luis XVI. Durante y tras la Revolución se imprimieron las famosas obras del marqués de Sade. A menudo fueron acompañadas por ilustraciones y sirvieron de comentario político para su autor.

La respuesta inglesa a esto fueron las Memoirs of a Woman of Pleasure (más tarde abreviadas y retituladas Fanny Hill) escritas en 1748 por John Cleland. Aunque el texto satirizaba las convenciones literarias y las costumbres de moda en la Inglaterra del siglo XVIII, fue más escandaloso por retratar a una mujer, la narradora, disfrutando e incluso deleitándose con actos sexuales sin consecuencias físicas o morales graves. El texto es apenas explícito, pues Cleland escribió el libro entero usando eufemismos para los actos sexuales y las partes del cuerpo, usando hasta 50 diferentes sólo para aludir al pene. Dos pequeños terremotos fueron atribuidos al libro por el obispo de Londres y Cleland fue arrestado y brevemente encarcelado, pero Fanny Hill siguió publicándose y es uno de los libros más reimpresos en idioma inglés. Sin embargo, no fue legal poseer una copia en los Estados Unidos hasta 1964 y en el Reino Unido hasta 1970

Fotografía

Fotografía de desnudo

del siglo XIX.

En 1839 Louis-Jacques-Mandé Daguerre presentó el primer proceso factible de fotografía a la Academia de Ciencias Francesa. A diferencia de los métodos anteriores, sus daguerrotipos tenían una calidad y detalles impresionantes y no se atenuaban con el tiempo. La nueva tecnología no pasó desapercibida para los artistas ansiosos de nuevas formas de representar el cuerpo femenino desnudo. Tradicionalmente, una «academia» (académie) era un estudio desnudo hecho por un pintor para dominar la anatomía femenina o masculina. Cada uno debía ser registrado por el gobierno francés y aprobado antes de poder venderse. Pronto, las fotografías desnudas empezaron a registrarse como academias y comercializarse como ayudas para los pintores. Sin embargo, el realismo de una fotografía frente al idealismo de un cuadro hacía que muchas de ellas fuesen intrínsecamente eróticas. En Nude photography, 1840–1920 Peter Marshall señala: «En el clima moral dominante de la época de la invención de la fotografía, las únicas fotografías del cuerpo oficialmente aprobadas eran las destinadas a la producción de estudios artísticos. Muchos de los ejemplos conservados de daguerrotipos no eran claramente de este género, contando con una sensualidad que implica que fueron concebidas como imágenes eróticas o pornográficas.»

Sin embargo, los daguerrotipos no carecían de defectos. La principal dificultad era que sólo podían ser reproducidos fotografiando la imagen original, debido a que cada imagen era un original y todo el proceso metálico no usaba negativos. Además, los primeros daguerrotipos tenían un tiempo de exposición de 3 a 15 minutos, haciéndolos en cierta forma inviables para los retratos. A diferencia de los dibujos, no podían mostrarse acciones. Las poses que los modelos adoptaban debían mantenerse rígidamente durante largo tiempo. Debido a ello, la imagen pornográfica estándar pasó de las dos o más personas participando en actos sexuales a una mujer solitaria mostrando sus genitales. Dado que una imagen podía costar el salario de una semana, la audiencia de estos desnudos consistía mayoritariamente en artistas y personas de clase alta. La estereoscopía fue inventada en 1838 y se volvió extremadamente popular para los daguerrotipos, incluyendo las imágenes eróticas. Esta tecnología producía un tipo de imagen tridimensional que se adaptaba bastante bien a las imágenes eróticas. Aunque se crearon miles de daguerrotipos eróticos, sólo se conservan unos 800, lo que hace que alcancen precios altísimo.

En 1841 William Fox Talbot patentó el calotipo, el primer proceso con negativo que hacía posible la realización de múltiples copias. Esta invención permitía que producir un número casi ilimitado de impresiones a partir de un negativo de cristal. Además, la reducción en los tiempos de exposición hizo posible un auténtico mercado masivo para las imágenes pornográficas. La tecnología fue inmediatamente empleada para reproducir retratos desnudos. París pronto se convirtió en el centro de este negocio. En 1848 sólo existían trece estudios fotográficos en París, mientras para 1860 había unos 400. La mayoría de ellos se lucraban vendiendo pornografía ilícita a la masa que podía permitírsela. Las imágenes también se vendían cerca de las estaciones de tren, por parte de vendedores itinerantes y mujeres en las calles que las ocultaban bajo sus ropas. A menudo se producían en series (de cuatro, ocho o doce) y se exportaban al extranjero, principalmente a Inglaterra y los Estados Unidos. Tanto los modelos como los fotógrafos solían ser de clase obrera, y la excusa del posado artístico era cada vez más difícil de justificar. Para 1855 ya no se registraban desnudos fotográficos como academias, y el negocio había pasado a la clandestinidad para escapar a las leyes.

Eadweard Muybridge:

mujer caminando con una caña de pescar

La tradición pornográfica victoriana en Gran Bretaña tuvo tres elementos principales: fotografías francesas, grabados eróticos (vendidos en tiendas de Holywell Street, una calle londinense desaparecida hace mucho, barrida por Aldwych) y literatura impresa. La capacidad de reproducir fotografías al por mayor fomentó el auge de un nuevo oficio, el comerciante de pornografía. Muchos de estos comerciantes aprovecharon el sistema postal para enviar tarjetas fotográficas en envoltorios simples a sus suscriptores. Así, el desarrollo de un sistema postal internacional fiable facilitó los comienzos del comercio pornográfico. La pornografía victoriana tenía varias características distintivas. Reflejaba un punto de vista muy mecánico de la anatomía humana y sus funciones. La ciencia, la nueva obsesión, se usó para estudiar ostensiblemente el cuerpo humano. Consecuentemente, la sexualidad del modelo era a menudo despersonalizada, apareciendo sin pasión ni ternura. En esta época se hicieron populares las fotografías de mujeres desnudas de etnias exóticas, bajo el paraguas de la ciencia. Estudios de este tipo pueden hallarse en la obra de Eadweard Muybridge, que aunque fotografió a hombres y mujeres, a menudo daba a estos útiles como canastas de mercado y cañas de pescar, haciendo eróticas a tales imágenes de mujeres ligeramente disfrazadas.

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