Causas de las reacciones negativas ante la Focalización Sensorial


Ante la recomendación de caricias mutuas a veces se genera enojo y ansiedad, si una persona tiene historial de frustraciones en cuanto a recibir cariño y amor, puede entrar en defensa alienante, alejarse y tratar de evitar la intimidad, reaccionando contrariamente al compromiso, a la intimidad y al amor. El placer paradójicamente les genera culpa y entran en un círculo negativo sin retorno, es muy difícil y se necesita un fuerte trabajo terapéutico.

La bronca u hostilidad hacia la pareja los bloquea ante la posibilidad de brindar cariño. A veces pueden tener la idea tergiversada, que explotada, engañada o atrapada, sabotea permanentemente la posibilidad de llevarse bien con la pareja. Estas personas sufren gran resistencia al compromiso de excitación y la mayoría tienen temor al rechazo y que si no dan algo a cambio ellos no tienen derecho a pedir nada. Tienen pensamientos obsesivos como por ejemplo de que no son atractivos, que la pareja no le gusta lo que hace mientras reciben caricias; están pendientes de las compras o de pagar impuestos. Aquí hay que trabajar terapéuticamente con un enfoque psicoanalítico, buscando e interpretando el inconsciente. No se descarta alguna prescripción conductista de comportamiento. Por ejemplo: una mujer ansiosa, tiene que pedir lo que desea y el hombre tiene que acceder solo a lo que ella pide. También a esa mujer se le enseña a compartir sentimientos y reacciones para que aprenda a que no será rechazada cuando pida algo al hombre.

Mi trabajo en la sesión de terapia es el tratar de hacerles ver las ansiedades y las defensas provocadas por el hecho de pedir. Tengo un trabajo arduo para estos casos, pero no obstante el fantasma del temor al fracaso puede surgir.

El hombre o la mujer con inseguridad, se siente incapaz de complacer al otro, pero si persevero, puedo lograr que se abandone al deseo sexual.

También, las caricias generan temores neuróticos y defensas contra la sexualidad; por ejemplo los hombres pueden manifestar miedo inconsciente de tocar el cuerpo de una mujer y si goza de esto. Estos miedos están relacionados con el complejo de castración de larga y profunda historia en la infancia del paciente.

En algunos hombres los trabajos de caricias, generan miedo o impulsos homosexuales, sádicos o masoquistas.

Las terapias con reacciones negativas a las caricias son un obstáculo. Si los miedos son leves y si logro generar confianza, puedo revertirlo. La resistencia a las caricias, esconde en el fondo, un franco temor neurótico al funcionamiento sexual y se debe vencer esa resistencia para lograr un resultado favorable.

Si fracaso como terapeuta en lograr el relajamiento con las caricias, por la resistencia mencionada, puedo orientar el tratamiento directamente a la genitalidad, dejando de lado las caricias y llevándolos al funcionamiento sexual directamente; pero debo aclarar que serian como dos robot teniendo sexo.

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