La educación en los niños e influencias en la vida adulta

Cualquier educación en el niño es en cierto modo educación sexual. La sexualidad es muy importante en la vida del ser humano y es necesaria para formar la personalidad. Por eso hay que ser cuidadosos desde que nacen nuestros hijos y no significa que el niño sea totalmente sexual, pero es un ser corporal con instintos y energías. Para que sienta confianza en sí mismo el niño debe conocer y querer su cuerpo y así van surgiendo más fácilmente los instintos.

Cuando un niño babea o se ensucia con comida, algunas madres salen corriendo a limpiarlos con cara de asco y el niño no entiende, porque esa suciedad se siente muy bien en todo su rostro.

Un niño siempre limpio corre riesgos porque de ese modo no aprende a conocer su cuerpo, no surgen en él los instintos y no podrá gozar de ellos en toda su vida. Lo natural y lo instintivo es reprimido y cuando crecen y llegan a ser hombres para ellos es todo calculado y todo tiene un fin. El instinto sexual será solo la satisfacción que le dará su pareja.

A los niños les gusta ensuciarse y es para ellos una experiencia del cuerpo.

Por lo tanto, con esta introducción les daré un informe resumido de algunas cuestiones de la primera infancia que influyen hasta la edad adulta.

Mecerse

El niño nace con la necesidad de moverse rítmicamente y algunos hasta se mecen solos en la cuna. Pero cuando se mecen exageradamente los padres preguntan el porqué y se culpan diciendo que ellos siempre se preocuparon por el niño. Los niños necesitan vida a su alrededor, pequeñas atenciones, y sino las buscarán ellos mismos. Es contraproducente la violencia y el castigo, para que dejen de hacerlo, solo queda hablarles o cantarles mientras se duermen.

Callados

Como dije anteriormente, los niños necesitan el estimulo de la vida, no muy agitada, pero aunque sea las flores moviéndose con el viento y así deben aprender a vivir por sí mismos. El niño callado, se queda quieto en un rincón y se reprime; el cuerpo y el alma se duermen. Estos niños no llegan a tener verdaderos amigos en la vida y no sienten placer al relacionarse con los demás. Entonces como pueden llegar al amor?

Chuparse el dedo

Algunos de esos niños callados se relacionan con ellos mismos chupándose el dedo. ¿Por qué recurren a eso? Porque necesitan atención especial, tranquilidad, bondad, y digo atención, no descarga cariñosa de su madre. Por ejemplo, los niños que han sido alimentados mamando son los que menos se chupan el dedo, porque ya se sienten satisfechos. Y las madres que alimentan así, son más pacientes y más dispuestas a sus hijos. Se preguntaran por el chupete y éste, al menos, puede quitarse, los dedos no. Puede ayudar por ejemplo el decirle al niño "¡que pequeñito!", para ir quitando esa costumbre y ayudar a estimularlo.

Defecación y Micción

Los niños vivencian su cuerpo y en esa vivencia también está el estimulo sexual. La defecación y la micción son parte de esta vivencia y el niño se siente agotado y presionado, esa sensación aumenta, lo angustia y luego se libera. Esta experiencia se asemeja a la sexual y se da en las mismas zonas del cuerpo. El niño no debe dejar la decisión de vivenciar su cuerpo hasta que tenga edad de renunciar a ella conscientemente y ningún niño antes de cumplir el año puede hacerlo. No se puede obligarlos ya que deben aprender a manejar sus instintos.

Por otro lado, no se debe dejar al niño sentado por mucho tiempo en la pelela o inodoro ya que la defecación y la micción consientes son estimulantes e incluso a veces placenteras. El niño puede sentir placer en molestar a sus padres y eso no debe suceder. Lo mejor es vestirlos aunque se hagan encima y luego vendrá el reto. Hay trampa en ese comportamiento del niño, entre retener el pis o la caca y molestar a sus padres. No hay que colaborar con ese placer del niño.

Tartamudeo

El defecar, es también un acto de liberación y el niño tiene que liberarse cuando así lo sienta. Los niños que tartamudean, son los que no han podido liberar la fluidez del lenguaje a tiempo, son niños que sus padres han mantenido muy limpios desde el comienzo. Es por eso que al niño le resulta problemático hacer sus necesidades y lo lleva a la retención de las palabras, como hablar de a gotas. La mayoría de estos niños sufren de estreñimiento y es porque sus padres han prestado mucha atención a la defecación y el estreñimiento de hablar aparece también por demasiada atención al hecho de hablar. Eso es culpa de padres demasiado preocupados.

El niño experimenta el habla como algo liberador hasta los 5 años. Hay que tener en cuenta que en el niño la boca es el comienzo del trayecto del intestino, y no solo hablando biológicamente, y es parte del cuerpo como lo son los órganos sexuales.

Mojar o ensuciar la cama

La terquedad oculta, a veces inconsciente, del niño, puede llevarlo a mojar o ensuciar la cama o los pantalones. Estos niños, por lo general, no han experimentado el cariñoso cobijo de su madre y se retrotraen a los meses de lactancia, esperando no solo una madre que los cuide y eduque, sino que los ame profundamente.

El mojar o ensuciar la cama son ejemplos de protesta que tiene el cuerpo del niño.

Algunos niños mojan la cama mientras duermen y de esa manera huyen de los retos y de sus deberes. El amor y la bondad los ayuda y no así los retos, enfados ni el avergonzarlos.

Recuerdo que una niña de 5 años me dijo que hacia pis en la cama a la noche cuando veía a su padre enojado o de mal humor.

La educación razonable es que los niños vivan su cuerpo, lo manejen y liberen con consciencia.

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